Si ya entendemos que somos llamados a conquistar, llega un punto en el que tenemos que tomar acción, y el pastor Daniel resumió esa acción en dos palabras: obedecer y poseer. Este domingo las llevó a las generaciones que estaban en el lugar. "Esta mañana vamos a hablar de obedecer y poseer las generaciones para Cristo", dijo, "porque aquí hay múltiples generaciones". Su planteamiento era sencillo. Una generación tiene que ir mejor que la anterior, y para que eso sea posible, cada generación tiene que hacerse responsable de su tarea.
¿Para qué nací?
Empezó con una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez. ¿Para qué nací? ¿Cuál es mi propósito? Alguien le hizo esa misma pregunta a ChatGPT, contó, y la respuesta fue: "es algo que irás descubriendo a lo largo de tu vida". Para él, una respuesta muy frustrante, "porque en sí no está respondiendo nada".
"Pero tú y yo sabemos que la Palabra de Dios sí tiene la respuesta". Leyó Isaías 43:21: "Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará". Existimos para adorar a Dios y publicar sus alabanzas. Pero ese propósito no aparece y ya está, como si hubiéramos sido programados para hacerlo automáticamente. "Sí es un territorio que tú y yo debemos conquistar", y hasta que no lo entendamos y lo pongamos en práctica, no vamos a vivir esa vida, y tampoco vamos a poder dejar un legado.
Más que un domingo
El pastor Daniel describió algo que todos reconocimos: salir de la iglesia diciendo que la alabanza no estuvo tan chévere, que estuvo aburrida, que no conectamos. Pensar así, dijo, nos lleva a resumir la vida de alabanza en canciones. Podemos llevar años en la iglesia cantando domingo tras domingo sin haber sido discipulados para entender el propósito de la alabanza.
"La alabanza y la adoración es un estilo de vida del cristiano", y "se resume en la obediencia del día a día". Advirtió que el mensaje iba a ser confrontante, porque todos aquí desobedecemos a Dios día a día. "Si tú piensas que tu vida como hijo de Dios, como cristiano, como hombre y mujer de fe, se resume en el domingo en la iglesia, entonces tu vida solo se resume en el domingo en la iglesia".
El mandato, dijo, es discipular, y a todos nos toca una parte. Primero los padres y los abuelos. Luego los hermanos, los hijos, y en la iglesia, los líderes y pastores. "Todos aquí tenemos un rol de discipuladores".
Todo territorio poseído es sostenido por la obediencia.
Una generación que no conocía a Dios
Luego leyó Jueces 2:10: "Murieron también todos los israelitas de su época. Por eso los que nacieron después no sabían nada acerca del Dios verdadero, ni lo que él había hecho en favor de su pueblo". Lo llamó quizás uno de los versículos más tristes de toda la Biblia, y lo más triste es que revela algo que sucede hoy en día.
Josué fue uno de los máximos conquistadores del pueblo de Israel. Llevó al pueblo a poseer la tierra prometida, y la conquistaron con éxito. Pero después de que Josué muere, se levanta una generación que no conoce lo que Dios hizo con sus abuelos y con sus padres. "Entonces se puede conquistar la tierra", dijo el pastor Daniel. Puedes ser exitoso, tener negocios, tener una muy buena vida. "Pero la vida de conquista no se trata de solo eso. Se trata de conquistar la siguiente generación". A Josué, dijo, "le faltó conquistar lo más importante".
El ciclo de la conquista perdida
En la pantalla apareció el ciclo de la conquista perdida, y lo fue explicando paso a paso. Vemos los hechos poderosos de Dios, y eso nos lleva a poseer la tierra. "Pero cuando poseemos la tierra, dejamos de obedecer". Ya en esa tierra nos olvidamos de Dios, nos enfocamos en el éxito y en lo que está saliendo bien, y empezamos a rendirle el territorio de nuestro corazón a otros dioses: "a nuestro bienestar, a nuestro dinero, a nuestro placer, a nosotros mismos".
Tarde o temprano perdemos la fuerza, y esos ídolos desaparecen. "No te van a sostener. No te van a rescatar". El territorio ganado se pierde, "y no fue por Dios. Fue por nuestra desobediencia". En medio del dolor se levanta alguien y dice "volvamos a Dios", y la conquista se reinicia. El problema, dijo, es que repetimos el ciclo vez tras vez, "y no porque no sepamos cuál es nuestra identidad, sino porque somos desobedientes". Se puede leer todo el libro de Jueces y verlo, y también es la historia de nuestra propia vida, de nuestra nación y muchas veces de cada hogar.
Desde Romanos 1 añadió una advertencia sobre los que, aun conociendo a Dios, se envanecieron en su propio entendimiento y dejaron de reconocerlo. Y luego se dirigió a los padres y a los abuelos: "¿Qué territorio estás conquistando con tu generación, si al mismo tiempo estás perdiendo el territorio del corazón de tus hijos y tus nietos?". Y también: "¿Qué ejemplo de obediencia le estás dando a tus hijos y tus nietos?".
Contar a la siguiente generación
El Salmo 78 mostró el otro lado: no esconder de nuestros hijos estas verdades y contarle a la siguiente generación las obras gloriosas del Señor. Él quisiera que cada uno pudiera decir: "voy a contar las maravillas que mis antepasados me contaron", que Dios hizo con ellos, "que hoy yo lo creo y lo veo", y "que también lo voy a enseñar a la siguiente generación". Esa es la responsabilidad de todo padre, de todo abuelo y de todo líder dentro de la iglesia. "Tú y yo somos claves para conquistar el territorio de la fe, y que la siguiente generación no se pierda".
Esa obediencia es de todos los días. Leyó Deuteronomio 6:4-9, el mandato de amar al Señor con todo tu corazón, y dijo que los israelitas eran intencionales con sus hijos. "Así que obedecer este mandato es algo intencional y frecuente con tu familia. Padres, cuéntenles a sus hijos. Enséñenles. Formen a sus hijos en la fe".
Un gran error, dijo, es pensar que el corazón de los hijos se conquista en la escuela dominical. "Eso es solo un resultado. Un resultado de algo que primero sucede en el hogar". Cada padre es responsable primeramente de cultivar una relación genuina y propia con Dios, para que después ese legado pase a sus hijos.
Mencionó una frase muy común hoy: que la nueva generación es una generación de cristal, tan frágil. Y tal vez es verdad, dijo. "Pero lo curioso es que aquellos que repiten esa frase son los responsables de que esa generación ahora sea así, porque no los formaron obedeciendo las instrucciones de la palabra de Dios". "Todo niño debería tener un encuentro cara a cara con Jesús". Cuando no lo tiene, ese niño llega a la adolescencia con una identidad rota, y muchas veces es porque los adultos en casa no se están encontrando con Dios. "Todo territorio se conquista con el ejemplo".
Un rey de ocho años
Entonces la historia cambió de perspectiva. En 2 Reyes 22:1-2, Josías tenía ocho años cuando subió al trono, reinó en Jerusalén 31 años, hizo lo que era agradable a los ojos del Señor y siguió el ejemplo de su antepasado David. Por tres generaciones se habían perdido los mandatos que tenían que pasar de padres a hijos, hasta que un niño de ocho años fue nombrado rey por Dios mismo.
El pastor Daniel nos pidió pensarlo con él. "¿Qué tan mal tenían que estar las generaciones adultas?", los responsables de ese legado de fe, "que Dios tuvo que nombrar a un niño de ocho años". Josías era nieto del rey Manasés, un rey terrible que entregó todo el territorio espiritual del pueblo a los ídolos. Y esos ídolos hoy son los mismos de los que hablaba: "el éxito, el ego, nuestro bienestar".
Pero algo cambió en esa tercera generación. Josías, aún en su inocencia de niño y guiado por Dios, decidió reconquistar el territorio entregado a los ídolos. En 2 Crónicas 34, a los 16 años comenzó a buscar al Dios de su antepasado David, y a los 20 empezó a limpiar a Judá de todos esos ídolos. "Pero todo empezó cuando tenía ocho años".
Y preguntó a la iglesia: ¿qué pasaría si Dios nos pusiera hoy un niño de ocho años aquí enfrente como líder de esta iglesia? "¿Qué tan dispuestos estamos a obedecer? ¿Qué tan dispuestos estaríamos a ser confrontados?". En la adolescencia se marca la identidad de una persona, dijo, y muchas veces ahí se decide si va a continuar obedeciendo o va a abandonar la fe. "La decisión que un adolescente tome hoy va a marcarlo por el resto de su vida, tal cual como Josías tomó su decisión en su momento". Y los padres y discipuladores de un adolescente son responsables por su formación.
El ciclo de la conquista
Una segunda imagen mostró el ciclo de la conquista, el contrario del primero. Vemos de nuevo los hechos poderosos de Dios, "en nuestros antepasados, pero en nuestro presente también", y nuestra respuesta es adorar: "es una vida de obediencia, sin importar la edad en la que estamos". "Nacimos para adorar a Dios". Caminando así poseemos la tierra, "pero la poseemos desde una identidad que ya tenemos", y desde ese éxito y esa bendición enseñamos a la siguiente generación, teniendo una intimidad con Dios.
Cuando Josías escuchó la palabra, se dio cuenta del grave error de su generación, "y se arrepiente. Y ese es el primer paso para la conquista": reconocer que hemos perdido por desobediencia. Después se cuentan intencionalmente las maravillas de Dios, como dice Isaías 43:21.
"La obediencia abre camino a una restauración real. Somos restaurados a través de la obediencia". Josías renovó el pacto de Dios con sus antepasados para su generación, pero "sin obediencia, un pacto no se va a sostener". Se rompe, queda un espacio, y ese espacio "lo va a tomar aquel que quiere venir a robar, a matar y a destruir". "Mira en tu propia familia. ¿Qué tanto hay de ese espacio en tu familia?". Se cierra a través de la obediencia, y el territorio que le has dado al enemigo en tus hijos y en tus nietos "solo va a ser recuperado hasta el momento en que obedezcamos". Y entonces la frase de la mañana: "Todo territorio poseído es sostenido por la obediencia".
La juventud no es una sala de espera
También les habló directamente a los jóvenes. "No podemos esperar a ser adultos, a casarnos, a tener un título, a tener una familia, para empezar a obedecer a Dios". Si llevas una vida de sí y no, en ese espacio de la mitad, "pues hoy es el momento para decidir obedecer a Dios". Encendidos con Jesús o fríos, están aquí, y eso es el resultado de algo. Josías tomó su decisión a los 16 años, y no fue formado en esa fe, porque sus antepasados no le enseñaron. Tal vez nuestros padres no nos formaron como tenían que hacerlo. "La decisión es tuya".
Pablo le decía a Timoteo: "Ninguno tenga en poco tu juventud", porque sabía que a los jóvenes muchas veces los subestiman. "Sino, sé ejemplo para los creyentes", en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe, y sobre todo en pureza, en una etapa de la vida donde bombardean nuestra pureza sexual. "Si Josías, teniendo ocho años, fue ejemplo para sus antepasados, cuánto más nosotros".
"La juventud no es una sala de espera", dijo. "La conquista de la juventud empieza por nosotros mismos", aun perdonando las cosas en las que no nos formaron bien, para tomar la mejor decisión para nuestras vidas. "Jóvenes, no necesitamos que nos llamen pastores o líderes para conquistar el corazón de uno de esos niños, porque aún ellos nos están viendo. En silencio". "Todo joven que vive en integridad es un testimonio para la siguiente generación". Los jóvenes son el ejemplo más inmediato que un niño está observando, el territorio más cercano entre la niñez y la vida adulta.
¿Qué territorio estamos conquistando?
"Todos aquí fuimos llamados a conquistar", dijo para cerrar, "y la conquista más importante no es la tierra que vamos a poseer". Lo más importante es que desde la generación en la que cada uno está, pueda conquistar a la siguiente generación, "a través de la obediencia y del discipulado". Sus últimas preguntas: "¿Qué territorio estamos conquistando? ¿Y cuál estamos dejando perder? ¿Qué ejemplo estamos dando a las otras generaciones?". Y a los jóvenes: "¿Estás esperando un título para empezar a conquistar, o lo estás haciendo desde tu ejemplo hoy mismo?".
Pidió a la iglesia ponerse de pie y mirar a los que estaban alrededor. "Hay bebés, hay niños, hay jóvenes, hay adultos, hay ancianos", y cada uno tiene un rol específico dentro de la iglesia, como discipulador y como ejemplo el uno para el otro. "No subestimes a nadie". Luego preguntó si nosotros, como Living Waters, seremos capaces de edificarnos los unos a los otros, para que cada vez que venimos a adorar juntos, los demás vean en nosotros un corazón ejemplar. No porque busquemos ser perfectos, dijo, sino porque queremos vivir una vida rendida a Dios.
Y luego la canción, para cantarla mirando al que está al lado, por la siguiente generación.
Preguntas para esta semana
Para tu tiempo con Dios, tu familia o tu grupo.
- ¿Qué territorio estás conquistando hoy, y cuál estás dejando perder?
- ¿Dónde ves el ciclo de la conquista perdida en tu propia vida?
- ¿Qué ha hecho Dios en tu familia que nunca les has contado a tus hijos o a tus nietos?
- ¿Quién te está viendo en silencio, y qué ejemplo está recibiendo de ti?
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "generaciones para Cristo"?
En la serie Called to Conquer, el llamado a conquistar lleva a la acción, y el pastor Daniel resume esa acción en obedecer y poseer. Aquí el territorio es la siguiente generación. Cada generación es responsable de entregarle su fe a la que viene, a través de la obediencia y del discipulado.
¿Qué es "el ciclo de la conquista perdida"?
El patrón que el pastor Daniel tomó del libro de Jueces. Vemos los hechos poderosos de Dios y poseemos la tierra, luego dejamos de obedecer, nos olvidamos de Dios y adoramos otras cosas, y al final perdemos lo conquistado. Alguien llama al pueblo a volver a Dios y el ciclo empieza otra vez. La salida es la obediencia, que lo convierte en el ciclo de la conquista.
¿Por qué el mensaje habla tanto de Josías?
Josías tenía ocho años cuando llegó a ser rey, era nieto de Manasés, y venía después de tres generaciones que habían perdido la fe. A los 16 años empezó a buscar a Dios y a los 20 limpió la tierra de ídolos. El pastor Daniel lo usa para mostrar que una conquista perdida se puede recuperar, y que la decisión de un joven puede cambiar a toda una generación.
¿Qué pasajes de la Biblia usa este mensaje?
Isaías 43:21, Jueces 2:10, Romanos 1, Salmo 78:1-4, Deuteronomio 6:4-9, 2 Reyes 22:1-2, 2 Crónicas 34 y 1 Timoteo 4:12, dentro de la serie Called to Conquer, que lleva Romanos 8:37 en su presentación.
¿Se predicó en español o en inglés?
En los dos. El pastor Daniel predicó en español con interpretación al inglés en vivo, como cada celebración de domingo en Living Waters.
¿Dónde lo puedo ver?
El mensaje está en el canal de YouTube de Living Waters, dentro del servicio completo del domingo, con la alabanza. La celebración es los domingos a las 11 AM en 251 Stillwater Rd, Smithfield, Rhode Island, y estás invitado a venir en persona.
