Antes de empezar, el pastor Estuardo miró a los que estaban trabajando atrás y les pidió que buscaran un asiento. Había que ponerse el cinturón de seguridad, dijo. Era el último domingo de Called to Conquer, y no quería que nadie se escapara antes de tiempo. Le pidió a la iglesia que se lo dijera a dos personas, sin miedo:
Nuestro llamado a conquistar continúa. No termina.
Empezó con Josué la noche antes de Jericó. Israel por fin había cruzado a la tierra prometida, y lo primero que tenía enfrente era una ciudad amurallada. Señor, ¿no había algo más fácil? Josué seguramente pasó la noche haciendo planes. Entonces apareció delante de él un hombre con una espada en la mano, y Josué le hizo la pregunta obvia: ¿eres de los nuestros o de nuestros enemigos?
De ninguno, le contestó. Era el comandante del ejército del Señor. El pastor le dio la vuelta a la pregunta para la iglesia: lo importante no es de qué lado está Dios, sino de qué lado estás tú.

Josué se postró y adoró, y el pastor hizo notar que en la Biblia los ángeles nunca aceptan adoración. Él cree que era Jesús. Josué no preguntó por qué tenía que quitarse las sandalias. Simplemente lo hizo. El comandante no venía como consejero. Venía a tomar el control de la misión, y los planes de Josué tenían que rendirse ante él.
Jesús no está para entretener a la iglesia, dijo. Él es el dueño de la iglesia. Y luego lo preguntó sin rodeos: ¿le estás dando su lugar? En tu familia. En tu matrimonio. En tu vida. No hace falta que le contestes a él, dijo, pero cuando el Espíritu Santo te lo pregunta, hay que responder.
Jericó cayó. Israel le dio siete vueltas, y hasta los perezosos y los críticos fueron. Luego los muros se vinieron abajo. Después vino Hai. Bromeó que en inglés suena como AI, la inteligencia artificial. Hai era una ciudad pequeña, así que mandaron unos tres mil hombres, y volvieron corriendo. Josué se tiró al suelo: Señor, ¿qué estás haciendo? La respuesta de Dios fue corta: levántate, Josué.
Un hombre llamado Acán había tomado plata, oro y un manto de Jericó y los había escondido debajo de su tienda. El pecado escondido de un solo hombre le costó a todo el campamento. ¿Qué estás cargando que no deberías cargar?, preguntó el pastor. ¿Qué hay en tu tienda? Israel también se confió demasiado y subestimó al enemigo, y advirtió a la iglesia de lo mismo. Muchas veces son las cosas pequeñas las que destruyen.
Luego contó algo propio. Hace unos años, cuando cumplió cuarenta, le pidió a Dios un mensaje y recibió dos palabras: "No te rindas". Tiempo después, acostado en medio de una situación difícil y a punto de rendirse, su esposa se paró a su lado y le preguntó dónde estaba esa palabra que él había predicado. La palabra es primero para el que la predica, dijo.

Le dejó a la iglesia tres palabras, en inglés, porque así se las dio el Señor.

Break in: entrar en los lugares que Dios te prometió. Break out: salir de todo desánimo y de todo pensamiento de derrota. Break through: abrirse paso, como un ejército que entra a rescatar a sus propios soldados, sin importar qué muros haya.
Terminó en el estanque de Betesda, en Juan 5. Llamó a un voluntario, Bartolomé, y lo sentó en su "colchón". Un hombre llevaba treinta y ocho años esperando ahí. Jesús fue directo a él y le hizo una sola pregunta: "¿Quieres ser sano?". Era una pregunta de sí o no. El hombre contestó: "No puedo. Nadie me lleva".
El pastor contó que estaba leyendo un informe de Barna que señala a los millennials y la Generación Z como la generación más separada de Dios. Una generación paralizada, la llamó. Y dijo que la parálisis también vive en la manera de pensar: sueños que se detuvieron, metas que se detuvieron, ministerios que se detuvieron.

Jesús no discutió con el hombre. Le dijo que se levantara, y el hombre se levantó. No te está preguntando si quieres, dijo el pastor. Te lo está ordenando. Luego guió a la iglesia a declararlo en voz alta: soy victorioso, soy perdonado, soy hijo de Dios, él es el Señor de mi vida. La banda empezó a tocar.
Los puntos principales
- Nuestro llamado a conquistar no termina con la serie. La obediencia es lo que lleva a la posesión.
- La pregunta de verdad es de qué lado estás, y si Jesús tiene su lugar en tu familia, tu matrimonio y tu vida.
- El pecado escondido, el exceso de confianza y subestimar al enemigo le costaron a Israel en Hai, y todavía nos cuestan a nosotros.
- Muchas veces la parálisis está en la manera de pensar. La palabra de Jesús para nosotros es la misma que para Josué y para el hombre de Betesda: levántate.
Preguntas para esta semana
Para tu tiempo con Dios, tu familia o tu grupo.
- ¿Hay alguna área de tu vida donde has estado haciendo planes sin darle el control a Dios?
- ¿Qué hay en tu tienda que no debería estar ahí?
- ¿Qué sueño, meta o llamado en tu vida se ha detenido?
- Si Jesús te preguntara hoy "¿Quieres ser sano?", ¿qué le contestarías?
Preguntas frecuentes
¿De qué trata la serie Called to Conquer?
Dios nos llama, le obedecemos por completo, y entonces actuamos en fe para poseer lo que él prometió. Este mensaje cerró la serie, pero el pastor Estuardo dejó claro que el llamado continúa.
¿Quién era el comandante del ejército del Señor en Josué 5?
El pastor Estuardo cree que era Jesucristo, porque Josué lo adoró y en la Biblia los ángeles no aceptan adoración.
¿Qué significan "break in, break out, break through"?
Son las tres palabras que el pastor Estuardo declaró sobre la iglesia: entrar en lo que Dios prometió, salir del desánimo y la derrota, y abrirse paso por encima de todo obstáculo por el poder de Dios.
¿Este mensaje se predicó en inglés o en español?
En los dos. El pastor Estuardo predicó en español con interpretación al inglés en vivo, como todas las celebraciones del domingo en Living Waters.
